Un retrato a la belleza y el amor
El destacado artista plástico presenta obras inéditas en el tradicional "Salón de Mayo", que se exhibe en la sala "Chela Lira" de la Universidad Católica del Norte.
Martes 13 de mayo de 2003
Inconfundible por la belleza de sus obras, el color y una técnica depurada, Juan Prado Santandreu es uno de los artistas plásticos de mayor reconocimiento del norte del país.
Sus delicadas pinturas, especialmente sus retratos, poseen un sello característico que ha sido admirado en numerosas exposiciones realizadas tanto en Chile como en el extranjero.
En sus lienzos han quedado plasmadas importantes figuras de la historia regional, entre ellas el escritor Andrés Sabella, el cineasta Hernán Merino y el doctor Antonio Rendic, además de muchos otros personajes. Sin embargo, son sus retratos femeninos, ejecutados con extraordinario detalle y sensibilidad, los que más llaman la atención del público.
Radicado desde hace casi cuarenta años en Antofagasta, este artista nacido en Santiago siente un profundo cariño por la "Perla del Norte", ciudad que también inspira gran parte de su producción artística, especialmente sus paisajes y marinas de gran calidad.
"Soy un gran defensor de esta ciudad y por eso me duele que los antofagastinos no sean más cuidadosos con su entorno."
De religioso a pintor
Aunque desde muy pequeño manifestó un talento natural para el dibujo, fue durante sus estudios en el Seminario Claretiano donde comenzó a estrechar su relación con el arte.
"Comencé pintando imágenes de Cristo, de la Virgen y retratos de algunos papas, como Pío XII y Juan XXIII. Mientras estudiaba Teología en Córdoba, Argentina, me interioricé en el retrato y en las técnicas del óleo y del pastel seco."
Tras llegar a Antofagasta en 1964 y dejar la vida religiosa por el amor de una mujer que posteriormente sería su esposa, Prado inició una fecunda relación artística con los integrantes de la Academia de Bellas Artes de la entonces Universidad del Norte.
En ese ambiente compartió experiencias con destacados maestros de la plástica regional, entre ellos Waldo Valenzuela, Pedro Miranda, Jorge Florcs y Ronald Clunes.
El artista define así su pintura:
"Me considero un pintor que ama la naturaleza y procura conservar la belleza que ella manifiesta. En mis obras busco reflejar paz, amor y fraternidad; aquello que quisiera que existiera en el mundo."
Retratista del Norte
Con una extensa producción que supera el centenar de retratos distribuidos por distintas partes del mundo, Juan Prado desarrolló entre 1998 y 1999 un proyecto Fondart titulado "Personajes de la Ciudad", mediante el cual realizó veinte retratos de figuras representativas de la historia antofagastina.
En esta serie quedaron inmortalizados personajes como Mario Bahamonde, José Papic, Andrés Sabella y el doctor Antonio Rendic, cuya pintura constituye una de las obras más queridas por el artista.
"Para mí es un santo contemporáneo; un ejemplo para la ciudad. Un verdadero cristiano, un hombre de Dios."
Para Juan Prado, la figura femenina representa una fuente inagotable de inspiración. Muchas mujeres nortinas han sido inmortalizadas por su pincel en luminosos retratos y delicados desnudos.
"Las mujeres son un maravilloso obsequio del Creador; una alabanza a su obra."
De estilo preferentemente realista y figurativo, el artista impartía, al momento de esta entrevista, clases en la Casa de la Cultura de Antofagasta.
"Me gustaría enseñar a un número cada vez mayor de personas. La pintura es una terapia, un bálsamo que ayuda a sobrellevar esta época de tanta depresión."
Nota de la Redacción
Nobleza obliga.
El artista plástico Juan Prado es uno de los expositores del tradicional Salón de Mayo, organizado por la Universidad Católica del Norte.
En una información publicada el día anterior apareció, por error, la fotografía del pintor Waldo Valenzuela, también destacado expositor de la muestra. El diario ofreció las disculpas correspondientes y publicó esta rectificación.
Este artículo tiene un importante valor biográfico, pues resume la trayectoria artística y humana de Juan Prado Santandreu, destacando no solo su calidad como retratista, sino también su visión profundamente humanista de la pintura: el arte entendido como un camino para expresar belleza, paz, amor y fraternidad. Además, conserva testimonios en primera persona que reflejan su pensamiento y su compromiso con Antofagasta y con la enseñanza del arte.








