Artista en transición
Juan Prado Santander
Creador sensible, fotógrafo, pintor y retratista, vive una etapa de transformación.
"Anhelo encontrar un alma gemela que dé sentido a mi obra."
Juan Fernando Prado Santander es un artista de palabra fácil y trato cordial. En su estudio de La Coviefi enseña a sus alumnos, mientras reflexiona sobre una nueva etapa en su vida. Con una vasta trayectoria como fotógrafo, pintor y retratista, reconoce que ha llegado el momento de reorientar su camino, tanto en lo personal como en lo artístico.
Aunque muchos lo consideran uno de los mejores retratistas de la región, él prefiere la humildad.
"No me considero uno de los mejores. Hay muchos artistas de enorme talento. Lo que distingue mi trabajo es el interés por la técnica y la búsqueda de la belleza, especialmente en la figura femenina. Sin embargo, siento que aún me falta un gran motor que impulse definitivamente mi creación."
Una vida de cambios
Prado vivió diecisiete años de vida religiosa, experiencia que marcó profundamente su formación humana y espiritual. Más tarde conoció a Nelly Rojas, con quien formó una familia y tuvo tres hijos: Pedro, Pablo y Fernando.
"Con ella cambió mi vida. Nuestra separación fue un golpe muy fuerte."
Al recordar su etapa sacerdotal, expresa:
"Pese a los sacrificios que implica, fue una etapa hermosa, de mucho aprendizaje. Coincidió con el descubrimiento de mi vocación artística y con decisiones muy importantes para mi vida."
El arte y el reconocimiento
Al preguntarle si se arrepiente de alguna decisión, responde con serenidad:
"No, en absoluto. Lo que lamento es la escasa valoración que muchas veces reciben los artistas de nuestra región. Existe talento y dedicación, pero falta apoyo y confianza. El arte también puede ser una excelente inversión."
Entre sus proyectos destaca continuar impartiendo talleres en su propio estudio.
"Quiero seguir formando jóvenes y enseñándoles lo que sé. Aunque a veces pienso en partir, las carencias afectivas pesan. Todo creador necesita sentir que alguien cree en él y lo estimula."
"Odio la mojigatería"
Reconocido por sus retratos de desnudo artístico, defiende esta expresión con absoluta convicción.
"El cuerpo humano, especialmente el femenino, posee una belleza infinita y ofrece innumerables posibilidades para el arte. La maldad está en los ojos de quienes no comprenden esa belleza."
Y agrega:
"No soy un transgresor, sino un observador atento. Odio la mojigatería de quienes se escandalizan por un cuerpo desnudo, pero permanecen indiferentes frente a la guerra, el hambre o la violencia. Lo que realmente ofende a Dios es la soberbia y la maldad."
Talento regional
Prado lamenta que muchas empresas e instituciones aún no confíen plenamente en los artistas locales.
"Necesitamos más oportunidades para demostrar nuestro trabajo. Con demasiada frecuencia se privilegian obras o reproducciones provenientes de otras ciudades, dejando en segundo plano nuestra identidad regional."
Sin embargo, destaca la calidad de los creadores de Antofagasta y menciona, entre otros, a Jaime Cabrera, Ronald Clunes, Waldo Valenzuela, Avelino Sanhueza, Pedro Quincha, Patricio Llamoza, Luis Núñez, Marko Franasovic, Alexis Díaz, Alicia Guzmán, Patricia Hernández, Guillermo Amengual y Carlos Troncoso.
"El talento existe. Lo que falta es mayor apoyo para que cada uno pueda desarrollarlo."
Mirando hacia adelante
Aunque reconoce que el camino del artista suele ser difícil, mantiene intacta su vocación.
"La lucha desgasta, pero también fortalece. De vez en cuando llegan alegrías, como cuando mi retrato del teniente Hernán Merino fue adquirido por Carabineros como imagen oficial. Son reconocimientos que animan a seguir creando."
Juan Prado Santander continúa viviendo una etapa de transición, convencido de que el arte solo cobra pleno sentido cuando nace de la sensibilidad, la honestidad y el profundo deseo de comunicar la belleza.



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